Experto de la Usach realiza llamado de atención por el desconfinamiento y la alta mortalidad de los rebrotes

  • A juicio de Ricardo Crespo se necesita una potente campaña comunicacional, uso de modelos matemáticos, mapeo de zonas críticas, mejoras a la trazabilidad y uso del análisis de datos junto con otras medidas.

La pandemia por el Covid-19 afecta a más de 17 millones de personas y ha causado la muerte a cerca de 700.000 enfermos en todo el mundo. En Chile van más de 355 mil contagiados y superamos los 9.500 fallecidos. En los últimos días, varias comunas en la región Metropolitana y Valparaíso comenzaron el proceso de desconfinamiento (etapa 2 de transición) dentro del plan “Paso a Paso” del Gobierno y la autoridad de salud. Este mismo proceso lo han enfrentado las regiones de Aysén y de Los Ríos que ya llevan algunas semanas bajo esta nueva normalidad.

Muchos están con miedo por la posibilidad de contagiarse o bien que exista un rebrote en Chile al volver lentamente a sus antiguas rutinas antes de la pandemia. Similar situación se está viviendo en Europa en países como Reino Unido, Francia, España, Italia, Bélgica y Rumania, donde los rebrotes de coronavirus causan preocupación y con ello también decae el optimismo que reinaba tras haber vivido duros meses. Esto ha significado volver a tomar medidas de salubridad como uso obligatorio de mascarillas, aumento en los días de cuarentena preventiva, toques de queda y restricciones para ir a ciertas zonas durante las vacaciones.

Las autoridades nacionales quieren evitar un retroceso en la medida que se vayan produciendo los desconfinamientos, no obstante, a juicio de algunos expertos como el académico del Departamento de Ingeniería Geográfica de la Universidad de Santiago, Ricardo Crespo, la autoridad de salud no está tomando las medidas suficientes para evitar una segunda ola de contagios.

“Algo que no se ha hecho hasta el momento es una buena campaña comunicacional del proceso de desconfinamiento, que incluya spots de calidad e incluso al estilo de los comerciales sobre las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol y que produzca ese impacto en la gente. Los rebrotes van a producir más muertes y bajo esa línea se debería hacer una buena campaña comunicacional”, propuso el experto.

Desde la perspectiva de Ricardo Crespo, en nuestro país se debería implementar un sistema de información que permita evaluar a priori los lugares con mayor probabilidad de rebrotes. Esto requiere un simple modelo matemático que en la Usach ya tienen operativo. Además, se tiene que incorporar toda la información sobre los lugares donde ocurrieron rebrotes de manera de actualizar las medidas para evitar que ocurran más a futuro. Lo anterior, implica mapear semanal o diariamente aquellas zonas con más probabilidad de rebrotes y dónde estos podrían causar mayores estragos: sectores con mayor población crítica, nivel de hacinamiento, entre otros.

“Hay que mejorar ostensiblemente el sistema de trazabilidad que está absolutamente al debe. Esto implica capacitar a los centros de salud y municipalidades en el correcto uso del software entregado por el Ministerio de Salud y sobre todo en el análisis posterior de la información”, afirmó el ingeniero civil industrial de la U. de Chile y doctor en Geocomputación de la Universidad Nacional de Irlanda.

Con respecto al transporte público, la probabilidad de contagio dependiendo de la cantidad de gente con la que uno se topa o interactúa durante el trayecto y por cuánto tiempo está estudiada y cuantificadanpor investigadores del Massachusetts Institute of Technology, MIT.

Por lo tanto, el académico de la USACH sugirió aumentar la frecuencia del metro para evitar esas aglomeraciones, modificar algunos recorridos de la Red Metropolitana de Movilidad (ex Transantiago) de manera o reducir el tiempo de viaje, o disminuir las combinaciones con el metro u otros buses del sistema ya que estudios demuestran que esos intercambios nodales aumentan considerablemente las probabilidades de contagio. Según Crespo, otra medida en esta misma dirección sería el implementar horarios diferenciados de entrada al trabajo de manera de reducir las aglomeraciones.

Por último, enfatizó en insistir en el uso adecuado de la mascarilla y sobre todo en el uso de la N95, la única certificada para evitar el contagio por covid-95. “La mascarilla perfectamente podría incluirse en las cajas de alimentos que reparte el Gobierno a través de los municipios. El Estado podría llegar a un buen precio al comprar por volumen”, concluyó.

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